Existe un concepto en psicología llamado "cognición investida" (enclothed cognition), que explica cómo la ropa que usamos puede influir directamente en nuestros pensamientos, emociones y comportamiento. Es decir, no solo nos vestimos según cómo nos sentimos… también empezamos a sentirnos según cómo nos vestimos.
"Vestirnos no es solo una rutina diaria"
Existe un concepto en psicología llamado "cognición investida" (enclothed cognition), que explica cómo la ropa que usamos puede influir directamente en nuestros pensamientos, emociones y comportamiento. Es decir, no solo nos vestimos según cómo nos sentimos… también empezamos a sentirnos según cómo nos vestimos.
Cuando usamos algo que nos representa, nuestro cerebro activa asociaciones positivas: seguridad, calma, confianza o energía. La ropa no solo cubre el cuerpo, también envía mensajes al cerebro sobre quién somos y cómo queremos sentirnos.

Un accesorio pequeño, como unas argollas doradas, puede parecer un detalle insignificante, pero puede convertirse en un símbolo personal: de cuidado, presencia o autoestima.
A lo largo de mi trabajo, muchas personas han compartido cómo pequeños cambios en su forma de vestirse han influido en su bienestar:
• Marta, 42 años
Después de un periodo de ansiedad, decidió empezar a usar sus pendientes favoritos nuevamente. Me dijo:
"Sentí que volvía a conectar conmigo misma. Era un gesto pequeño, pero me recordaba quién soy."
• Laura, 36 años
Empezó a elegir su ropa cada mañana con más intención, no por obligación, sino como un acto de autocuidado.
"Dejé de vestirme en automático. Ahora me visto para sentirme bien, no solo para salir de casa."
• Carmen, 58 años
Tras una etapa de cambios personales, comenzó a usar accesorios que había dejado guardados durante años.
"Me ayudó a recuperar mi seguridad. Era como volver a verme."
🌿 Vestirse también es autocuidado
No se trata de estética.
Se trata de identidad.
Se trata de cómo te hablas a ti mismo sin palabras.
Elegir algo que te haga sentir bien puede:
-
reforzar tu autoestima
-
mejorar tu estado de ánimo
-
ayudarte a reconectar contigo
-
recordarte tu valor
Porque el bienestar también vive en los pequeños detalles.
A veces, el primer gesto de cuidado personal no es un gran cambio... Sino algo sencillo
- Ponerte algo que te recuerde quién eres.
- Elegirte.
- Reconocerte.
¡Porque sentirte bien contigo también es parte del proceso de sanar!
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